04 La danza del futuro es necesaria

Ada Salas comienza sus notas sobre la escritura poética con la siguiente afirmación:

“Quien escribe lanza una piedra a la superficie mansa y lacustre del silencio”(Alguien aquí, 2005)

El silencio es perfecto. Su superficie en equilibrio absoluto lo contiene todo, nada sobra y nada falta. El silencio es el principio.  La danza del futuro reconoce esa perfección y sabe que su propia existencia produce, cada vez, una interrupción, una falla en el silencio. Por eso, asume que siempre, cada obra, es un error, es decir, algo que amplia los límites posibles de la perfección arruinando la estabilidad del silencio.

Para la danza del futuro, el silencio y la realidad son la misma cosa. Así, la realidad, al igual que el silencio, es siempre perfecta y nunca le falta nada. Hacer una obra es actuar sobre la realidad, es “lanzar una piedra contra el silencio”. Y una no debería nunca lanzar una piedra si no está segura de la necesidad de ese gesto de violencia.

Estamos rodeadas de ruido, de un ruido cada vez más intenso y sofisticado. Tanto, que incluso, a veces, consigue suplantar a la realidad, al silencio. Este Régimen capitalista postindustrial que estamos viendo desmoronarse, nos hizo creer que hacer tenía que ver con producir (ruido): “una artista, hace obras constantemente, estrena y vuelve a estrenar alimentando sin pausa el hambre de objetos nuevos, respondiendo sin chistar a la exigencia moderna de producción sin fin”…así suena el mandato.  Y, como consecuencia, hemos acabado acostumbrándonos a la sordera que nos impide aprovecharnos y apoyarnos en el silencio.

Sin embargo, la danza del futuro tiene los oídos bien abiertos y por eso siempre ofrece una resistencia subversiva a las exigencias del Régimen: permanece callada la mayoría del tiempo.  Consciente de su responsabilidad con el silencio y la realidad, la danza del futuro sólo se realiza cuando es estrictamente necesario. No existe nunca para reafirmar y alimentar instituciones (como la autoría, la cultura, el arte, etc.)  y  disciplinas ( Danza,  Trabajo etc.), esto es, no hace ruido simplemente por alimentar al Régimen. La danza del futuro siempre lanza un tiro certero porque sabe que su acción violenta sobre la perfección del silencio, sobre la plenitud de la realidad, producirá una catástrofe. Semejante gesto solo tiene sentido si abre una posibilidad de conocimiento. Por eso, la danza del futuro, está atada a cierta economía (que nada tiene que ver con la producción y el trabajo) basada en un profundo sentido de lo necesario: haz algo solo si eres capaz de asumir la responsabilidad de la fractura que tu gesto va a producir en la realidad. Si no estás dispuesta a ello, entonces es mejor callarse, es mejor permanecer en la plenitud del silencio, escuchando aquello que el ruido del Régimen pretende tapar.

Jaime Conde-Salazar

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