Conversación en línea con Mónica Pérez. Post IPAM.

Querida Mónica, ¿Cómo estás?. Yo estoy en casa de mi madre, con Valentina. Acabo de llegar de la playa, apenas he podido descansar este año pero una semana de buen tiempo ha ayudado a aclarar ideas, reposar la cabeza y coger fuerzas para continuar lo que queda de 2014.

Últimamente tengo tendencia al optimismo, en realidad siempre la he tenido pero ahora más que nunca. Es como si fuera mi herramienta para pelearme contra aquello que pretenden hacernos creer que desaparecerá pronto.

Te comento esto porque quiero empezar esta valoración comentando que para mi IPAM fue una experiencia muy dura, muy muy agotadora, llegué exhausta a Galicia pero sin embargo pienso que estar allí con todos vosotros, todos esos días contándonos cosas me ha servido para resituar el mapa. Ha sido como cuando te das una panzada y tardas mucho en hacer la digestión, pero cuando la haces te quedas satisfecha para un tiempito.

Mi tiempito no sé lo que durará pero creo que digestión realizada, valoro positivo el encuentro y animo a hacerlo de nuevo el año que viene, mejor.

Tu cómo lo ves… Si te parece me puedes contar un poco cómo fue el proceso de creación del modelo de trabajo que finalmente fue aplicado y así podemos empezar por el principio.

Hola Natalia,

Pues yo también acabada de llegar de la playa, en ruta por la Península visitando a los 4 abuelos de Lola, de Barcelona a Santander, de Santander a Valencia y así de oca en oca todo el verano….

Coincido contigo en haber sentido el IPAM como una experiencia muy dura que me movió más cosas de las previstas. Agotadora pero también creo que reveladora (viéndola con un poco de perspectiva).

Respondo a tu pregunta. El proceso de trabajo empezó en abril en sesiones abiertas a todo el sector de la danza en la que íbamos asistiendo según nuestra disposición.

¿Mónica por qué crees que se empieza este proceso? Me refiero a con esta forma de trabajo.

Te refieres a la mesa 1 en concreto, verdad? No, me refiero a ¿por qué piensas que se propone hacer toda esta serie de reuniones con el sector de la danza?

He pensado mucho en eso. También en quienes son o somos esos que nos llamamos sector de la danza. En principio el IPAM es una ventana “comercial” o de visibilidad- internacional- pero hecha desde Barcelona. He pensado si de alguna manera de trata de mostrar una “marca” catalana. En ese caso era importante saber, cuantificar o identificar quienes eran o qué era lo que se debe mostrar desde esa ventana IPAM. Por otra parte las miradas nunca son objetivas al 100%… por tanto, ¿quién debe ser o es el responsable de seleccionar o decidir esa visión?

Creo que esas reuniones trataban de dar respuesta a esos interrogantes. Al menos vernos, saber qué cosas y quienes querían y necesitaban esa herramienta.

Yo te hago esa pregunta porque creo que es fundamental cuando se inician procesos de este tipo, es decir, participativos, estar situado en un lugar muy determinado, es decir un lugar en el que exista todo el espacio, el respeto, el reconocimiento, el entendimiento etc. para que las cosas se vayan sucediendo de forma más o menos orgánica. Insisto en el tema porque pienso que es importante volver atrás y reflexionar por qué motivo se propone un proceso de estas características y no se plantea una propuesta más comisariada en lo metodológico. No sé si tu me puedes responder a esto o al menos darme tu opinión al respecto.

Después del IPAM he pensado mucho en la necesidad de contextualizar lo que estábamos haciendo. Pensé en cómo llegaron los programadores y en qué vieron. Incluso los artistas invitados. Cómo el proceso de trabajo les afectó a ellos.

También viví como participante las reuniones previas y era muy difícil seguirlas. Llegabas y te encontrabas con un maremagnum de ideas, cuestiones, personas… entre las cuales era difícil orientarse y saber qué tenías que hacer, cuál era tu papel allí o qué se estaba haciendo exactamente. La participación no estaba guiada, o no estaba lo suficientemente guiada. Cuando Jaime y yo nos incorporamos al proceso, continúa esa forma de participación. No todas las personas están presentes en la toma de decisiones y no siempre la toma de decisiones se hace “conscientemente”. Deja que me explique bien…. Hay muchos elementos que influyen y distorsionan en lo que se está haciendo… quizá hay prisa, muchos han llegado tarde, están cansados…. No quiero que suene a excusa, pero me dio la sensación que había siempre demasiado ruído. Creo que faltaba responsabilidad. Cuando te dicen… tú eres el responsable y el encargado de X- piensas y cuidas todos los detalles, analizas y compruebas que todo sea correcto, asumes los cambios y modificaciones necesarias para que eso sea lo que crees que debe ser.

En este sentido, creo que esa responsabilidad estaba diluida en todos los participantes. Algún mapa orientativo, una participación más guiada creo que hubiera ayudado a que los participantes supieran de su responsabilidad en el proceso y la asumieran en mayor medida.
Pienso en la necesidad de establecer un contexto de lo que estábamos haciendo, algo muy claro que ayudara a entender mejor el proceso y a saber cómo participar. Las reuniones abiertas creo que no eran operativas. Pensándolo ahora en la distancia creo que hacer algo más reflexivo- se me ocurren ideas como quizá un mapping en el que te sitúas o te identificas, algún tipo de mediador o moderador que organice la información….- podría servir para mejorar la participación. Por eso opino que hubiera sido necesario mayor nivel de comisariado en lo metodológico. Creo que hubiera ayudado a lograr en mayor medida los objetivos y a hacerlo de una forma menos dura.

De todas formas, considero que la iniciativa de iniciar este proceso fue muy válida. Podemos intentar mejorarla, pero creo que era y es muy necesaria.

También hacerlo así supuso ver cosas muy interesantes. :)

Has apuntado una propuesta que bajo tu punto de vista puede ayudar a aclarar posiciones dentro de un proceso de estas características, ¿quieres apuntar alguna más? Siempre son útiles estas propuestas de cara a siguientes ediciones.

Voy a saltar a otro contexto, porque creo que quizá ayuda. En marketing y dentro de la empresa, suelen hacerse análisis sectoriales que segmentan los grupos de consumidores y los tipos de productos que existen en el mercado. Suelen ser gráficos y mapas mentales que ayudan a simplificar un contexto complejo y que se usan para tomar decisiones de posicionamiento. Creo que sería útil hacer un análisis similar.

He pensado mucho en si es posible llamar al IPAM mercado y si lo podemos utilizar como otros sectores usan las ferias. El IPAM no se llama feria pero de hecho está al lado del COME&SEE que sí lo es. ¿En qué medida es diferente? Sobre todo vi que al final se vendía el proyecto pero que no había elementos de venta “útiles”, era algo demasiado personal.

Yo lo veo como un espacio en el que se pretenden generar relaciones de futuro y no tanto un espacio de venta, tal y como sucedió compartimos un tiempo y un espacio en el que cada uno intentó contar dónde estaba en ese momento. Quizá en nuestro grupo al haber tan poco tiempo no fue posible desarrollar una información de más calado, es decir, más profunda en relación a *l artista y su práctica pero para mi, en general, hay una gran brecha entre la idea del COME&SEE y el IPAM, al menos en las intenciones. Incluso me parece confuso para los visitantes que ocurra así, de forma consecutiva porque despista mucho. Sé que no hubo otro modo de hacerlo pero de cara al futuro creo que han de ser vías claramente diferenciadas para especializarse una en la venta directa y la otra en un espacio más vinculado a la información, el conocimiento, los vínculos a medio plazo…y los acuerdos a futuro entre pares. Es un largo recorrido.

Si, por supuesto, totalmente de acuerdo. Pero por eso es necesario una diferenciación mayor. Al final, la venta directa de un espectáculo no es lo más interesante. Quizá sí para un distribuidor, pero no para un artista como con los que se estaba trabajando. Cuando hablo de “venta” hablo de una relación a largo plazo que pueda concretarse en diferentes resultados. Quizá es la venta de un espectáculo, quizá es una residencia, quizá es la colaboración en un proyecto de otro artista…. Creo que la metodología en este sentido es fundamental, porque se trata de establecer vínculos a largo plazo que al final se concreten en relaciones artísticas y también de negocio?? (no sé si decirlo así….)

Al final se trata de la evolución de las ventas como se consideraban en los años 80 a la evolución que luego se dio respecto de la orientación al consumidor…

En los artistas individuales que trabajan con proyectos a largo plazo, establecer relaciones duraderas y de confianza con los programadores u otros artistas similares es su base comercial. Pero estas relaciones no se consideran como tales porque hay vínculos muy personales en el sistema de trabajo. Creo que el IPAM podría ayudar y podría ser una herramienta fundamental para lograr este objetivo.

Por supuesto creo que debe estar alejado del formato de feria y de muestra. Generar un espacio de trabajo y pensamiento compartido favorecería estos vínculos. Pero creo que debe asumirse el planteamiento económico y comercial al mismo tiempo. No es incompatible. Trabajamos juntos, pensamos juntos, porque queremos hacer algo juntos y desde la perspectiva profesional, ese algo, debe darnos beneficios a todas las partes implicadas- no solo económicos- pero también económicos.

Me resulta muy curioso como durante todo el tiempo que llevamos conversando a través del texto tenemos -ambas- a veces…dudas sobre cómo nombrar las cosas. A mi me pasa a menudo. Creo que es importante revisar los palabros que usamos para nombrar aquello que hacemos así perderemos el miedo a usar algunas de ellas, con todo lo que componen. Como lo económico, como tu dices, la venta, el mercado y muchos otros lugares complejos que hemos de nombrar o renombrar si pensamos que la práctica es otra y por tanto debemos buscar otros modos de nombrarlos. Pero, estoy contigo, hay que tenerlos en cuenta, para que la rueda gire.

Estoy muy de acuerdo. De hecho creo que por una cuestión de nomenclatura se generó la dinámica de la mesa 1. Me acuerdo que Tomás Aragay dijo en un momento: “ al final lo que queremos es que los programadores nos conozcan, conozcan el proyecto. Vamos al grano”.

Era como si dijese “vamos a vender”. Todos estaban de acuerdo. También porque en esa mesa las ventas directas casi no existen. Y entonces si queremos “vender” hacemos eso. Uno detrás de otro exponemos nuestro “producto”. Es una idea muy antigua de la venta. Actualmente estamos mucho más acostumbrados a ventas más sofisticadas. No nos gusta la venta directa- y menos en un contexto así. También el concepto de “venta” es desagradable. Una venta que no sale bien no se repite. Una venta que sale bien cubre una necesidad, establece un vínculo entre el que vende y el que compra, puede llevar a ideas nuevas, a generar relaciones más eficientes.

Sin embargo no nos gusta sentirnos vendedores ni compradores cuando estamos trabajando con ideas, con sensaciones, con proyectos artísticos.

Yo lo pasé mal en el IPAM porque sentí que estábamos “vendiendo” en un sentido equivocado. Creo que también hubiera sido necesario establecer un contexto de partida para presentar los proyectos. Saber cómo se trabaja, que herramientas tenemos a nuestro alcance, que se necesita, qué potencialidades pueden tener esos proyectos, qué ofrecemos no sólo al programador, también a su contexto de referencia (artistas y agentes vinculados).

No creo que el IPAM sea el contexto para vender “proyectos”, se trata de dar a conocer un sector, un colectivo, una serie de artistas que trabajan en un contexto. Es una acción que debe favorecer a todos a largo plazo, aunque estén representados una serie de proyectos y no otros.

Por eso hablaba al principio de “marca”. Son contextos que ayudan al conocimiento mutuo y a la mejora de la profesionalización.

Cuando hablas de marca, ¿desde dónde lo haces? ¿A qué te refieres y con respecto a quién?

Una marca es una imagen mental que engloba un conjunto de valores. Es algo reconocible muy rápidamente. Si la imagen de marca está bien construida puede dar mucha información de una manera muy sencilla. Si está mal construída el riesgo es que sea simplista o de una imagen que no se corresponda con la realidad.

En el IPAM había propuestas de diferentes países. ¿Qué podrías decir de las propuestas mexicanas? ¿O Uruguayas? Evidentemente hay una realidad muy compleja en cada país y muchos artistas diferentes pero tendemos a construirnos una idea en base a la información que tenemos.

Creo que el IPAM puede servir de reflexión sobre qué imagen/ información ofrecemos al contexto internacional de lo que creamos desde Cataluña ???

Yo es que justamente creo que eso es una instrumentalización de la cultura y del arte, pienso que cuando las claves que se manejan son las de construir una imagen entramos en un lugar de construcción política y de uso político de este tipo de espacios de encuentro. Otra cosa para mi es dar la información de lo que está pasando, tomar el pulso bajo una mirada concreta vinculada a los valores de los que hablas, pero hablar de marca a mi, con lo que en mi imaginario compone el uso de esa palabra, sobre todo por parte de los estados, me preocupa.

Estoy de acuerdo. Cambia entonces marca por mapa o esquema. Es más ajustado a lo que quiero decir. Si, está bien, vamos a re-nombrar. Cuando oimos “marca España” pone los pelos de punta.

Exacto. Quiero decir, es necesario dar una orientación de lo que está pasando. Poder enseñar, mostrar la totalidad de lo que se está creando, sin simplificar, pero permitiendo que sea abarcable. O al menos que permita posteriormente profundizar.

Como un buen profesor. Puede orientarte por un temario complejo, hacer que veas posible que puedas llegar a desentrañar la complejidad.
Creo que llegar a construir ese “mapa”, esa “representación de la realidad” es importante para generar vínculos consistentes que se vayan generando poco a poco. Si pero tampoco podemos pensar siempre en la representación, sino en una mirada concreta sobre lo que sucede. ¿No te parece? Porque en realidad nada es representativo de nada, todo es demasiado complejo y singular como para ser representativo.
Quizá representativo no, pero si orientativo.

Bueno Mónica, son casi las nueve, si te parece lo dejamos aquí. No es más que una reflexión personal en torno a un proceso pero creo que has apuntado algunas cosas importantes para darles vueltas y, si se vuelve a producir el IPAM el año que viene pueden ser ideas para poner sobre la mesa y reflexionar si interesa llevarlas a la práctica.

Gracias por todo Natalia. Gracias a ti, por estas dos horas de pensamiento compartido. Me ha encantado leerte mientras escribes. Y ver los lugares por los que pasas y luego vuelves atrás. Creo que algún día hemos de hacer esto en abierto para que intervengan otras personas en estas conversaciones, podría ser muy interesante.

Creo que el IPAM al final ha sido muy positivo, porque deja muchas cosas en las que reflexionar y muchas puertas abiertas sobre las que seguir trabajando.

Quizá pueda ser un método de trabajo para el IPAM del año que viene. Ha sido muy interesante.

Si yo creo que esta forma de estar juntas es muy útil porque de alguna manera te proporciona las ventajas de una conversación fluida pero al tiempo te permite leer e interpretar con precisión lo que la otra escribe y lo que tu quieres contar o escribir, tienes un breve margen para rectificar y nadie revisa o edita lo que una escribe y piensa. Quizá se podría probar a hacer algo con un grupo grande para ver qué pasa.

Sería un buen experimento. Me gusta puntualizar y en las conversaciones se escapan muchas cosas… creo que era lo que intentaba explicar al principio que faltaba en las reuniones :)

Hagamos el experimento, hasta entonces…Buenas noches y buenas vacaciones.

Te abrazo y te envío un beso salado.

Igualmente. Me voy corriendo a dormir a Lola. Muchos besos y hasta la próxima. Un placer!

25/07/14.

Natalia Balseiro – Mónica Pérez

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