LA DANZA DEL FUTURO ES MARICA

AVISO IMPORTANTE: En esta ocasión la palabra MARICA NO sirve para definir ningún tipo concreto de sexualidad, género, identidad o posición. Lo que cada una haga con las distintas partes de su cuerpo, cómo cada una gestione su placer en cada momento son cuestiones totalmente irrelevantes para el tema que nos ocupa.

MARICA es la manera de nombrar todas aquellas subjetividades posibles ignoradas, excluidas o reprimidas por la subjetividad patriarcal hegemónica propias de nuestras sociedades capitalistas.

Toda danza produce subjetividad. En ese sentido preciso podemos decir que la danza es performativa, es decir, crea o propicia maneras posibles de entender y de ser en el mundo. Sabemos perfectamente que la danza teatral convencional, tiende a afirmar la subjetividad heteronormativa burguesa. La historia se ha encargado de producir las narraciones que nos hicieran creer que la danza ha cambiado sustancialmente a lo largo del tiempo. Pero más allá de los estilos, escuelas, modernidades y requetemodernidades con los que la historia se empeña en taladrarnos, lo esencial ha cambiado muy poco. Al igual que se hacía desde comienzos del s.XIX, el espectador de hoy se sigue sentando en la oscuridad a ver cómo aparecen en el escenario (es decir, bien lejos de él, bien separado de su propio cuerpo)  cuerpos-otros. Y este espectador convencional sigue encarnando inevitablemente el deseo de ese sujeto hegemónico que podemos imaginar como un señor blanco, heterosexual, burgués, etc.

Por fortuna, el Régimen aunque sólido, tiene grietas y no siempre las cosas salen bien o, en nuestro caso, la danza no siempre es tan obediente como se espera. El poder performativo de la danza esto es, el poder de producir maneras posibles de estar vivo, puede funcionar en otras direcciones que no son las conocidas. Y la danza del futuro lo sabe.

Por ello la danza del futuro es marica y existe como un compromiso con la posibilidad. La danza del futuro propone, produce, imagina, realiza y construye subjetividades que se escapan y cuestionan los límites establecidos y autorizados del ser. La danza del futuro expande nuestras capacidades de concebir la realidad más allá de lo que ya conocemos. Y, en ese sentido, no reconoce mandatos, ni autoridades, ni intereses ajenos e impuestos.

La danza del futuro sabe que la clave para producir otras subjetividades posibles está en la utilización, alteración o subversión de los medios de representación. El teatro seguramente sea la máquina de producir representaciones más íntimamente ligada a la danza. Por ello, la danza del futuro se pregunta sistemáticamente por su funcionamiento y nunca tiene miedo de probar disposiciones y dispositivos no autorizados o no convencionales.

La danza del futuro es, en definitiva, una invitación a explorar los infinitos estratos del ser y a poner en cuestión cualquier definición identitaria que se presente como algo sólido, estable y cerrado sobre sí mismo. En ese sentido, la danza del futuro es marica porque hunde sus raíces en lo posible y porque no acepta ninguna limitación disciplinar o de control.

Y que el Régimen se haga cargo de sus propias ansiedades y miedos…

Jaime Conde-Salazar

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