Lugares de la acción 5 – Pere Faura e Iñaki Álvarez

LUGARES DE LA ACCIÓN 5 – Pere Faura e Inaki Álvarez. Diari d’accions

 Lo que Pere Faura e Iñaki Álvarez construyen en escena es una especie de sorprendente artefacto capaz de devolver a la vida real los titulares de los periódicos. El aparato es muy sencillo: en un lado de la escena se han instalado dos cámaras de vídeo sobre unos caballetes, enfocando al suelo en posición cenital a una altura de no más de medio metro; la imagen que captan las cámaras se proyecta en el fondo.  Al lado de las cámaras hay varias pilas de carpetas llenas de recortes de periódico. Los dos artistas van cogiendo las carpetas y  deslizando los titulares recortados bajo los objetivos. Cuando la frase se proyecta en la pared, se produce una consecuencia en el escenario que funciona como una caja de resonancia en la que las palabras se convierten en acciones vivas.

El dispositivo hace pensar de inmediato en la “performatividad” según la definió el lingüista estadounidense John L. Austin. Allá por la mitad del siglo pasado, en sus famosas conferencias en Harvard, llamó la atención sobre aquella función del lenguaje que era capaz de crear realidad. Estas expresiones que denominó “performativas” tenían la capacidad de convertirse en acción y transformaban, en algún sentido, el mundo. Por ejemplo, decir “sí, quiero” en una boda tiene consecuencias que establecen nuevas condiciones para la realidad. En este sentido la máquina de Faura y Álvarez lo que hace es permitir que el lenguaje pase de ser un  poco de tinta muerta aplicada sobre un papel pobretón a convertirse en algo que sucede ante las que estamos mirando.

Pero la cosa es más compleja: el lenguaje que se activa en esta máquina viene de textos escritos en forma de titulares de artículos y que han sido publicados en prensa ordinaria. Esto es, el material con el que trabajan son  esas frases cortas a partir de las que nos hemos acostumbrado a asomarnos a la realidad. Abrimos el periódico para enterarnos de lo que ha pasado. Y lo primero que nos encontramos son estas “emisiones” impresas que por un lado intentan captar nuestra atención y por otro, afirman implícitamente que eso que se dice es la verdad, que eso que se dice es lo que es la realidad. En el espectáculo las  frases aparecen recortadas y descontextualizadas, es decir, reducidas a su mera expresión como lenguaje. La única interpretación que podemos hacer de lo que leemos es tomarlo literalmente porque no sabemos a qué se refieren.  Y aquí la cosa se pone interesante: las acciones que emergen en escena no tienen nada que ver con eso que llamamos “actualidad”, ni siquiera tienen que ver con la vida cotidiana y ordinaria. Al ser tomados literalmente, los titulares dan paso a una especie de despliegue poético y profundamente irónico. Hacen rigurosamente lo que se dice en el texto y esto revela el absurdo que subyace en la mayoría de las noticias. Pero no se trata solamente de llamar la atención sobre la estupidez que, en general,  sostiene  el periodismo actual. Los fragmentos (tanto los titulares como las acciones) conforman un discurso, cuentan cosas y plantean situaciones que nos llevan muy lejos de esa “realidad” de la que se ocupan los periódicos. El dispositivo, no solo nos permite imaginar otros mundos sino que además, algunos de esos otros mundos se realizan, ocurren en escena.

Faura y Álvarez hacen lo que se dice-proyecta sin entrar en el comentario ni la explicación. Cuando se dice silla, es silla. Y cuando se dice verde…todo se pone verde. De esta forma, quitan del medio el juicio y se enfrentan a las cosas tal cual son, tal cual vienen. Esto les permite liberarse del rigor del sentido y, sobre todo, acercarse sutilmente a la poesía (visual) y al humor,  su prima hermana.

A las que nos toca hacer de espectadoras, nos corresponde, obviamente, leer. Pero no solo los titulares recortados y proyectados sino, sobre todo, los espacios vacios que separan un titular del otro. En esas cesuras es donde, poco a poco, se construye el discurso. Un discurso que consigue darle la vuelta a la idea común de “vida real” y sacarla de mendacidad del mundo de las noticias y la actualidad. Eso que cuentan no es la realidad: la realidad, al igual que este fantástico archivo de frases descontextualizadas convertidas en acción, está hecha de humor,  sarcasmo, paradojas, juego, perplejidad, absurdo, risa, cansancio… , en definitiva, de sangre, sudor y lágrimas. ¡¡ Pero a ver quién es capaz de hacer que los grandes señores que se creen que controlan la información que recibimos entiendan esto…!!

Jaime Conde-Salazar

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